La increíble historia del «Mono» Bellisio, quien a sus 65 años lleva 40 campañas en la Antártida

Carlos Enrique Bellisio, conocido como el «Mono», es un técnico especializado en biología del Conicet y del Instituto Antártico Argentino (DNA-IAA, Cancillería) que acumula 40 campañas antárticas y todavía no se anima a ponerle fecha a su retiro. A sus 65 años, con una tupida barba blanca y una figura imponente, el «Mono» es una figura respetada y reconocida en la Base Carlini, aunque muchos lo confundan con Papá Noel debido a su apariencia.

El «Mono» comenzó su historia en la Antártida en el verano de 1976, cuando tenía tan solo 19 años. Su padre, biólogo especialista en peces antárticos, lo introdujo en el mundo de la ciencia en este remoto y desafiante lugar. Desde entonces, ha dedicado su vida a la investigación y estudio de la fauna antártica, participando en numerosas campañas de investigación en distintas bases, buques y laboratorios de la región.

A pesar de haber acumulado una vasta experiencia y de haber declarado en varias ocasiones que la próxima campaña sería su última, el «Mono» no ha podido resistir la llamada de la Antártida y sigue regresando año tras año. «Vengo diciendo hace un tiempo ‘esta es la última’, pero ya me cargan todos porque hace cuatro años que me estoy por jubilar y siempre termino viniendo porque es más fuerte que yo», confesó en una entrevista realizada en la cocina del Laboratorio Dallman de la base Carlini.

En sus 47 años de experiencia en la Antártida, el «Mono» ha participado en diversas actividades científicas, desde la captura de peces con redes desde botes semirrígidos hasta el monitoreo y toma de muestras de la fauna antártica. En sus primeros años, enfrentó peligros y desafíos, como ser dejado solo en una isla para anillar cormoranes y enfrentarse a elevaciones resbalosas que lo ponían en riesgo de caer al vacío. Sin embargo, para él, los desafíos y las aventuras eran parte del atractivo de trabajar en la Antártida, donde se aprende haciendo todos los días lo mismo y se adquiere una experiencia única.

Pero más allá de las tareas científicas, lo que el «Mono» valora especialmente de su experiencia en la Antártida es la relación con sus compañeros. La convivencia durante meses en un entorno extremo y aislado crea lazos fuertes y duraderos entre las personas, y el «Mono» destaca la cantidad de amigos que ha hecho en la Antártida, algunos de los cuales confiesa que le han escuchado cosas que nunca le dijo a un amigo de toda la vida en el continente.

A lo largo de su carrera, el «Mono» ha participado en 40 campañas antárticas, incluyendo 23 en la base Carlini, 6 en base Brown, 1 en base Cámara, y otras en distintos buques y lugares de la región. Ha enfrentado el frío, las nevadas,