En el intenso duelo de cuartos de final de la Copa de la Liga entre Boca y River, las controversias no tardaron en aparecer, centrándose en los primeros minutos del segundo tiempo. Un momento clave ocurrió a los 6 minutos, cuando un gol en contra de Cristian Lema inicialmente validado por el árbitro Yael Falcón Pérez y el asistente Juan Pablo Belatti, fue posteriormente anulado por el VAR, dirigido por Jorge Baliño con la asistencia de último momento de Gastón Suárez en lugar de Lucas Novelli.

La jugada comenzó con un tiro de esquina que Paulo Díaz cabeceó hacia el área, donde Facundo Colidio intentó rematar, pero el balón, tras un despeje fallido de Pol Fernández, terminó impactando en Lema y se dirigió hacia el arco. Sergio Romero, en una rápida reacción, logró evitar que el balón cruzara completamente la línea de gol, aunque inicialmente los árbitros en campo habían señalado el centro del campo para convalidar el gol. Sin embargo, sin pruebas concluyentes de que el balón hubiera traspasado totalmente la línea y en ausencia de tecnología de línea de gol (DAG) en Argentina, el VAR intervino para anular el gol.

Además de la anulación del gol, el partido estuvo marcado por otros momentos tensos, incluyendo un enfrentamiento físico entre Marcos Rojo y Miguel Borja, que culminó en amonestaciones para ambos jugadores. Rojo, en particular, estuvo en el centro de la polémica por no haber recibido una tarjeta amarilla por quitarse la camiseta en los festejos de un gol anterior, un detalle que no pasó desapercibido para el equipo de Boca.

Más adelante, Boca lograría adelantarse en el marcador con un gol de Edinson Cavani, que aprovechó un error defensivo de River. Poco después, un segundo gol del equipo xeneize consolidó su ventaja, aunque el encuentro continuó siendo un caldero de tensiones hasta el final.

El encuentro no solo fue un reflejo de la intensidad típica de los Superclásicos, sino que también destacó por las decisiones del VAR y la ausencia de intervenciones en otras jugadas conflictivas, como una posible tarjeta roja a Colidio y Nicolás Figal por entradas agresivas. La actuación del VAR, vital en la anulación del gol, dejó sin embargo ciertas preguntas sobre su consistencia y la claridad en el uso de esta herramienta tecnológica en partidos de alta tensión.

El Superclásico dejó una vez más en evidencia no solo la rivalidad entre ambos clubes, sino también la complejidad y los desafíos que enfrentan los árbitros y tecnologías como el VAR en partidos donde cada decisión puede inclinar la balanza de manera significativa.