El Gobierno argentino está en proceso de implementar una nueva fórmula jubilatoria mediante un decreto, debido a la falta de consenso en el Congreso. Esta fórmula actualizará los haberes mensualmente según la inflación, con un rezago de dos meses. Sin embargo, un informe privado estima que esta medida podría resultar en una pérdida significativa del poder adquisitivo de hasta un 40% desde el año 2017, especialmente para aquellos que reciben la jubilación mínima y bonos extraordinarios.

Según el análisis realizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), los haberes jubilatorios podrían terminar el primer trimestre del año con una pérdida del 42% en comparación con el año anterior. Para los jubilados que reciben la mínima y los bonos extraordinarios, esta pérdida podría situarse en torno al 28%. Estas estimaciones se basan en un aumento jubilatorio del 27,18% este mes, pero que no logra compensar la inflación.

El nuevo esquema de ajuste previsional se basará en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con un aumento adicional del 12,5% en abril como medida de transición entre el antiguo y el nuevo sistema. Sin embargo, los análisis muestran que incluso en un escenario de desaceleración de la inflación, las jubilaciones no recuperarían completamente lo perdido desde 2017.

Un aspecto crucial que aún no está claro es cómo se ajustarán los bonos extraordinarios mensuales. Si estos también se actualizan mensualmente por inflación, podrían ayudar a compensar parcialmente la pérdida de poder adquisitivo. Sin embargo, si no se actualizan, la brecha entre los diferentes tipos de jubilaciones podría ampliarse aún más.

El informe también presenta escenarios optimistas donde, si la inflación desciende constantemente, las jubilaciones podrían recuperar parte del poder adquisitivo perdido. No obstante, estos escenarios dependen de varios factores, incluyendo la política de ajuste de los bonos y la evolución de la inflación.

En resumen, se prevé que el 2024 sea otro año de pérdida de poder adquisitivo para los jubilados, con una posible mejora recién en 2025. Sin embargo, incluso en este escenario optimista, es probable que las jubilaciones sigan estando por debajo de los niveles de 2017. Esto podría impactar especialmente en aquellos jubilados que no reciben bonos, con una pérdida de poder adquisitivo estimada en alrededor del 40%.