El partido entre Independiente y River Plate durante la 10ª fecha de la Copa de la Liga estuvo marcado por una serie de decisiones arbitrales discutibles. El equipo dirigido por Nazareno Arasa se vio envuelto en controversia, particularmente en una jugada donde el delantero Gabriel Ávalos fue derribado dentro del área, pero el árbitro no señaló penal.

El momento más controvertido ocurrió a los 36 minutos del segundo tiempo, cuando Ávalos quedó frente a Franco Armani después de una jugada habilidosa, solo para ser interceptado por Leandro González Pirez. Arasa y el VAR respaldaron la decisión de no pitar penal, argumentando que González Pirez había tocado el balón, aunque Ávalos expresó sus dudas sobre esta interpretación.

El ex árbitro Miguel Scime opinó que el cruce de González Pirez merecía al menos una revisión, ya que consideraba que podía haber sido sancionado como falta o incluso merecer una tarjeta amarilla debido a su ímpetu, especialmente considerando que ya tenía una amonestación previa.

Otra situación polémica se presentó cuando Ayrton Costa anotó lo que habría sido el segundo gol para Independiente, pero el árbitro invalidó la jugada por fuera de juego. La decisión fue acertada según las reglas, ya que Costa estaba en posición de fuera de juego cuando su compañero Federico Mancuello cabeceó la pelota hacia adelante.

En los minutos finales del encuentro, el capitán de Independiente, Iván Marcone, fue expulsado tras recibir su segunda tarjeta amarilla por cometer una falta táctica para detener un contraataque de River. En este caso, el árbitro tomó la decisión correcta al mostrar la tarjeta roja, ya que Marcone había cometido dos faltas merecedoras de amonestación.

Estas decisiones arbitrales generaron debate y controversia entre los equipos y sus seguidores, destacando la importancia de un arbitraje justo y consistente en el fútbol profesional.