En el vigésimo aniversario de la Ley de Migraciones, expertos destacan su papel pionero a nivel global al considerar la migración como un derecho fundamental. Gabriela Liguori, directora ejecutiva de la Comisión Argentina para los Refugiados y Migrantes (Caref), subraya que esta legislación marcó un hito en la perspectiva de derechos humanos en las políticas migratorias, influyendo positivamente en la región.

La celebración de este aniversario coincide con el Día Internacional del Migrante, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2000. Liguori destaca la necesidad de preservar la ley, pero también señala preocupaciones respecto al reciente protocolo «antipiquetes» presentado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Caref advierte que este protocolo podría amenazar con la expulsión de personas migrantes, considerándolo inconstitucional por afectar derechos fundamentales.

La población extranjera en Argentina alcanza los 2.903.263 individuos, según datos de junio de 2022. Mírela Vega, migrante boliviana, comparte su experiencia, recordando que la obtención del DNI fue más accesible gracias a la Ley de Migraciones.

A pesar de los logros, persisten desafíos. Liguori destaca la necesidad de facilitar la regularización de migrantes de países sin acuerdos específicos. Aproximadamente el 76% de los migrantes en Argentina tienen residencia permanente, pero la migración de mujeres y diversidades sigue siendo más compleja, con desafíos particulares.

La ley ha transformado el paradigma migratorio, pasando de una perspectiva basada en seguridad nacional a otra centrada en derechos humanos. Además, ha facilitado la integración regional, permitiendo la circulación de personas en el Mercosur.

A pesar de estos avances, Liguori aboga por ampliar la definición de «trabajador migrante» y mejorar la aplicación de derechos sociales. La participación política de migrantes también es un tema pendiente, con desigualdades en la posibilidad de votar por representantes nacionales.

Caref espera que, en el contexto actual, la ley no sea cuestionada, dada su relevancia histórica y su impacto positivo en la vida cotidiana de las personas migrantes. La normativa no solo mejora la calidad de vida de los migrantes, sino que también contribuye al bienestar de toda la sociedad.

Es fundamental recordar que antes del Día Internacional del Migrante, Argentina ya había establecido el 4 de septiembre como el Día Nacional del Inmigrante, en conmemoración al fomento de la acogida a todas las naciones en 1812.