Investigadores del Instituto Antártico Argentino (IAA), adscrito a la Dirección Nacional del Antártico (DNA), se encuentran trabajando activamente en la creación de protocolos contra el virus de la influenza aviar. El objetivo es prevenir la transmisión del virus tanto entre el personal que trabaja directamente con aves y mamíferos como dentro de las bases antárticas durante la Campaña Antártica de Verano 2023-2024, que dará inicio a mediados de diciembre.

El coordinador del área Ciencias de la Vida del IAA, Martín Ansaldo, destacó la importancia de estas medidas, señalando: «Esto obedece porque muchas de esas aves y mamíferos se bañan en los lagos donde se almacena el agua para beber en las bases y este virus se contagia por aire y por agua».

El virus de la influenza aviar ha evolucionado, afectando no solo a aves sino también a mamíferos marinos como lobos marinos y focas. La capacidad de mutación del virus plantea preocupaciones significativas, y los expertos advierten sobre la necesidad de extremar las precauciones para evitar su transmisión a los seres humanos.

En octubre, investigadores británicos informaron sobre la detección del virus en aves marinas en las islas Georgias del Sur, planteando un riesgo para especies locales como los pingüinos. Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó una situación sin precedentes en América Latina y el Caribe, con casos confirmados de influenza aviar que afectaron a aves y mamíferos marinos.

Los preparativos en la Antártida incluyen la elaboración de un protocolo integral que abarca desde el cuidado personal hasta la vestimenta, la limpieza del calzado y de los trajes de protección. Se han llevado a cabo reuniones con entidades relevantes como el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el Ministerio de Salud y el Comando Conjunto Antártico (Cocoantar), encargado de la logística antártica.

A pesar de la preocupación, hasta el momento no se han reportado casos en las bases antárticas argentinas, y se implementan consignas claras para la detección temprana de animales afectados. «Este virus ataca la parte neuronal y es notable cuando empiezan a hacer cabeceos o a estar aturdidos, tienen conductas fuera de lo habitual», concluyó Ansaldo.