Un grupo de investigadoras del Conicet, basadas en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) en la ciudad de Ushuaia, está desafiando la concepción tradicional de que los pueblos originarios en la región del Canal Beagle se extinguieron tras el contacto con los europeos. En su lugar, están arrojando luz sobre su continua existencia a lo largo de los siglos, desentrañando sus formas de vida, costumbres, hábitats y, lo que es más sorprendente, corroborando que su tiempo de existencia se remonta a al menos 9,000 años antes del presente.
La Dra. Angélica Tivoli, arqueóloga e integrante del equipo de investigación enfocado en las comunidades originarias que habitaron y aún habitan la costa sur de Tierra del Fuego, señaló: «Como investigadores, hemos reconsiderado la noción de extinción. Estos pueblos siguieron viviendo, quizás no de la misma manera, cazando en canoas, pero incluso hoy en día hay quienes se identifican como pueblo Yagán, el pueblo originario del Canal Beagle.»
Por otro lado, Ana Butto, arqueóloga y miembro del mismo equipo, destacó que, al igual que las pruebas científicas han retrocedido la cronología de la presencia de estos pueblos en la región, también han extendido su permanencia, abarcando la historia reciente y el presente de estas comunidades.
Este cambio de paradigma ha permitido reevaluar el proceso de contacto con los colonizadores europeos, que previamente se concebía principalmente como un período de contagio de enfermedades, violencia y extinción. Según Butto, la idea de extinción de los pueblos originarios de Argentina y Chile forma parte de una narrativa que, si bien está muy arraigada, no refleja con precisión la realidad. En la mayoría de los casos, estas comunidades se convirtieron en poblaciones sedentarias, adaptaron sus dietas, fueron evangelizadas y educadas en un sistema diferente que negó su propia existencia. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, lograron mantener muchas de sus tradiciones en su entorno doméstico.
Legislaciones recientes han reconocido la preexistencia de estos pueblos antes de la formación de los estados y les han otorgado derechos que les han permitido recuperar su visibilidad, revirtiendo en parte el proceso de invisibilidad.
Uno de los hallazgos más recientes del equipo de arqueólogas es la demostración de que el poblamiento del Canal Beagle y sus áreas circundantes se remonta a al menos 9,000 años antes del presente, en contraposición a la creencia previa de que datara de solo 6,000 o 6,500 años. Para llegar a esta conclusión, las investigadoras se centraron en sitios arqueológicos más antiguos, en lugar de los concheros costeros tradicionales, que contenían restos de caracoles y moluscos, y que preservaron evidencias materiales de estas civilizaciones.
Estos nuevos lugares arqueológicos, descubiertos bajo la tierra o las rocas, arrojaron luz sobre la historia de estos pueblos, revelando que la población del Canal Beagle no se redujo a cazadores-recolectores del norte de la isla, sino que abarcó una continuidad cultural a lo largo del tiempo.
El equipo también ha identificado cambios en las costumbres de estas comunidades a lo largo de la historia, como la evolución de su dieta y la disminución de la caza de lobos marinos, especialmente en los últimos 1,500 a 1,000 años.
Además, las investigaciones han contribuido a un mejor entendimiento de su entorno. Los sitios arqueológicos han proporcionado información sobre la evolución de la temperatura del agua en el Canal Beagle, los niveles de oxígeno y las dietas de los animales consumidos. Además, se ha colaborado con investigadores internacionales para analizar el cambio en la dieta de los cetáceos a lo largo del tiempo.
El trabajo de este equipo científico también ha permitido la relocalización y estudio de colecciones de objetos pertenecientes a las sociedades Selk’nam, Yagan y Kawésqar de Tierra del Fuego en museos europeos, muchos de los cuales habían sido intercambiados, robados o llevados por exploradores, científicos y etnógrafos. Este proceso ha ayudado a entender la riqueza cultural y espiritual de estas comunidades a lo largo de los años.
Estos hallazgos y revisiones en la narrativa histórica están arrojando una nueva luz sobre la historia de los pueblos originarios del Canal Beagle y desafiando las percepciones tradicionales sobre su extinción.
