En el primer debate público entre los cinco candidatos presidenciales argentinos, que tuvo lugar en Santiago del Estero, se produjeron cruces y fuertes réplicas en temas clave, destacándose la discusión económica y las diferencias en materia de derechos humanos.
El debate atrajo la atención nacional con un índice de audiencia notable, alcanzando 44 puntos de rating en todos los canales de aire. Inicialmente, se destacaron los cuestionamientos al Gobierno actual y la afirmación de Sergio Massa de que liderará una nueva gestión con un enfoque en la «unidad nacional» a partir de diciembre.
Durante el primer bloque, los candidatos Javier Milei (La Libertad Avanza), Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio), Myriam Bregman (Frente de Izquierda) y Juan Schiaretti (Hacemos por Nuestro País) se enfocaron en criticar la gestión económica del oficialismo, mientras que Massa (Unión por la Patria) enfatizó su rol en la gestión de la crisis económica.
Massa propuso medidas como una «moneda digital argentina,» una ley de blanqueo y cambios en el sistema penal. También se discutió la herencia económica del Gobierno anterior y su acuerdo con el FMI.
El debate, en general, se mantuvo en un tono de respeto, evitando ataques personales. Milei prometió un aumento en los niveles de vida si es elegido presidente, mientras que Bregman reafirmó las posiciones de la izquierda y criticó a sus adversarios. Bullrich prometió un cambio económico y equilibrio fiscal, mientras que Schiaretti se centró en su gestión en Córdoba y en el federalismo.
En el capítulo de derechos humanos, Bullrich se comparó con Nelson Mandela y José Mujica y defendió a las fuerzas de seguridad, mientras que Massa hizo un llamado a un gobierno de unidad nacional.
El debate televisivo añadió tensión y expectativas a las próximas elecciones del 22 de octubre. El segundo debate está programado para el 8 de octubre en la Universidad de Buenos Aires, y el primero fue moderado por destacados periodistas locales.
