Desde Río Grande, capital nacional de la vigilia por Malvinas, un periodista y un veterano de guerra relataron vivencias del conflicto bélico

En la semana previa a la conmemoración del 40° aniversario de la gesta de Malvinas, hemos querido trasladarnos en el espacio hasta una de las ciudades vinculadas íntimamente a la guerra, Río Grande, en Tierra del Fuego.

Río Grande conserva y recuerda permanentemente a la Gran Malvina y Soledad como parte de nuestro territorio, que es en realidad lo que son. Por estos días se está realizando la ‘Vigilia de Malvinas’ en el predio del monumento que recuerda a los caídos.

Desde allí el periodista sanrafaelino radicado en Río Grande, Osvaldo Muñoz, le narró detalles de lo que está aconteciendo esta semana. “Les hablo desde la ‘carpa de la dignidad’, en la semana de la vigilia que todos los años organizan los veteranos de guerra que viven en Río Grande.

«La causa Malvinas se siente en todo el país en esta semana, pero en la Patagonia Austral es un sentimiento de todos los días»

Por la cercanía con las Islas Malvinas, esta cuidad tuvo un gran protagonismo en la guerra. Lo mismo sucedió con Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, y Puerto Deseado. El sentimiento de la gente aquí respecto de Malvinas es muy fuerte. 

«Un pueblo jamás debe olvidar…»

«Aquí existe un monumento a Malvinas, lugar desde el que les estamos hablando, que tiene un recordatorio que dice ‘un pueblo jamás debe olvidar a los que cedieron su vida por la dignidad de todos’».

Están inscriptos los nombres de todos los héroes que dieron su vida; en el centro hay un gran mástil, y alrededor del monumento hay una tanqueta, un avión Mirage, un cañón; y también un recordatorio del Escuadrón 62 de Gendarmería que tuvo una gran participación en el conflicto.

También hay otro avión y elementos de la guerra distribuidos por cuatro o cinco cuadras de largo, para que el recuerdo sea permanente. Hace 29 años que se hace la vigilia esperando el minuto cero del 2 de abril. En 2013 una ley nacional designó a Río Grande como la capital nacional de la vigilia, reconociendo así el fervor malvinero que hay en la ciudad. Hay una carpa emplazada donde se desarrollan actividades recordatorias, que tiene instalada una pantalla gigante donde se proyectan permanentemente películas de Malvinas y la guerra.

En este momento del relató Osvaldo Muñoz nos sorprendió con la presencia de un veterano de guerra nacido en Real del Padre, José Luis Guisado; quien comentó que “es un gran gusto encontrarme a través de FM Vos con mi querida ciudad de San Rafael y Real del Padre, mi pueblo natal».

«Como todos los años, brindamos en esta vigilia un homenaje a todos los héroes que dejaron sus vidas; y también nos gusta mucho contarles cosas de Malvinas a todos los chicos de los colegios que nos visitan. La carpa tiene capacidad para mil personas, y recibimos a chicos de las escuelas y a estudiantes universitarios».

«Con respecto a mi participación en Malvinas, me tocó estar en el destructor ARA Seguí, que participó en la segunda guerra mundial y en la guerra de Corea. Hacíamos patrulla para darle la ubicación a los aviones, y pasamos momentos difíciles. En una oportunidad un submarino nos disparó dos torpedos, pero afortunadamente pudimos eludirlos; pero en la huida rompimos los motores, aunque después pudimos continuar en combate”.

«Son los más grandes»

Guisado también comentó del entusiasmo con que los jóvenes que visitan la carpa les preguntan a los veteranos cosas de la guerra: “esta mañana vino una nena de ocho años, y me dijo: ¿señor usted estuvo en la guerra? Nota: aquí a Jose Luis Guisado se le quiebra la voz y alcanza a relatarnos que la chica le pidió ‘¿Señor, puedo sacarme una foto con usted? …y continuó la niña: ¿sabía que ustedes son los más grandes porque defendieron mi tierra? Me pegó fuertísimo lo que me dijo”, finalizó diciéndonos entre lágrimas Guisado.

Luego nos comentó que tiene a su mamá en Real del Padre y que pronto vendrá a verla. Finalizó nuestra conversación comentándonos que ingreso a la Armada Argentina “a los quince años, a la escuela de mecánica, y de ahí estuve en diferentes destinos hasta que me tocó ser parte del destructor ARA Seguí, en el que participé en la guerra. En 1986 solicité la baja de la fuerza y me vine a vivir a Río Grande”, explicó.