La coalición más influyente de la oposición en Argentina, el peronismo, está trabajando para crear un escenario de polarización extrema con el objetivo de frenar las iniciativas libertarias en el Congreso y consolidar la resistencia al gobierno de Javier Milei. Este esfuerzo se enmarca en la estrategia hacia las elecciones legislativas de 2025, con la intención de ampliar los límites del armado político.
La semana pasada, el titular de la Auditoría General de la Nación (AGN), Juan Manuel Olmos, hizo públicas declaraciones que reflejan una conversación cada vez más común entre los dirigentes peronistas: el escenario político ha cambiado y ahora la discusión gira en torno a Javier Milei, su plan económico, su guerra cultural y sus formas de expresar las ideas del liberalismo.
“Hoy se cambió el orden político. Antes se ordenaba entre kirchnerismo y antikirchnerismo, sobre todo desde la resolución 125. Hoy la lógica es Milei o anti Milei”, explicó Olmos en una entrevista.
Esta nueva lógica de Milei o anti Milei no solo se discute en los círculos peronistas, sino que también sirve como punto de partida para la estrategia política de la oposición. Según esta visión, las medidas económicas de Milei, junto con la reaparición de debates aparentemente resueltos —como el derecho al matrimonio igualitario y el número de desaparecidos durante la dictadura militar—, y su maltrato sistemático a los dirigentes opositores, han polarizado profundamente el escenario político.
Cristina Kirchner, distanciada de la interna peronista, está impulsando acuerdos en el Congreso para frenar las políticas de Milei. Un destacado legislador nacional de Unión por la Patria (UP) resumió la situación: “O estás con Milei o estás en contra de Milei. Hoy el medio es imposible. Él mismo fue el que generó este escenario”.
En el Congreso, el peronismo está trabajando arduamente para construir una mayoría que limite las acciones del gobierno libertario y obligue a Milei a enfrentar altos costos políticos. Un ejemplo clave es la posibilidad de veto a la movilidad jubilatoria, que obtuvo media sanción gracias al apoyo de 160 diputados. Milei ha advertido que vetará la ley si se aprueba en el Senado, alegando que defenderá el déficit cero frente a los “degenerados del gasto público”.
Otro punto de encuentro para la oposición es el presupuesto universitario. Tanto el radicalismo como el peronismo defienden fervientemente la enseñanza pública y exigen un presupuesto acorde para el sistema universitario, marcando así un límite a la política económica y educativa de Milei.
En los bloques legislativos de la oposición dialoguista se advierte que, una vez aprobada la ley Bases, no habrá tantas concesiones con el Gobierno. Los legisladores dialoguistas buscan revalorizar su lugar en el Congreso y pasar factura al gobierno nacional por las agresiones y descalificaciones recibidas por parte de Milei.
El peronismo anticipa un segundo semestre conflictivo, con una recuperación económica improbable y una caída constante de puestos de trabajo. En este contexto, con Milei consolidando su discurso anti casta, creen que hay una oportunidad para edificar alianzas circunstanciales que fortalezcan el bloque opositor.
El peronismo también está considerando el futuro de figuras políticas clave como Horacio Rodríguez Larreta, Facundo Manes y Miguel Pichetto, en un escenario donde Juntos por el Cambio ya es parte de la historia y algunos dirigentes se han alejado del PRO.
Germán Martínez, presidente del bloque de diputados de Unión por la Patria, destacó en una entrevista la importancia de buscar acuerdos dentro del Congreso, mientras Cristina Kirchner sigue pidiendo ampliar las fronteras del peronismo para lograr unidad de acción.
El peronismo busca diluir los grises y resaltar los extremos, simplificando la situación parlamentaria al enfocarse en acuerdos que frenen las decisiones del Poder Ejecutivo y enfrenten las políticas libertarias de Milei.
