Las inundaciones provocadas por intensas lluvias en el sur de Brasil han dejado un trágico saldo de 144 muertos y más de 2,1 millones de personas damnificadas, según informaron las autoridades regionales este domingo.

Los desaparecidos continúan siendo 125, mientras que el número de desplazados se aproxima a los 620.000, de los cuales más de 81.000 han buscado refugio en albergues improvisados por las autoridades.

La situación más crítica se vive en el estado de Rio Grande do Sul, donde se han registrado al menos 146 muertos y 806 heridos, y donde el 90% de los municipios están afectados. En Santa Catarina, otro estado afectado por la catástrofe, se ha notificado una víctima fatal.

Las condiciones meteorológicas continúan siendo motivo de preocupación, con pronósticos que indican un aumento en el caudal de los ríos y la posibilidad de nuevos temporales en la región. El Centro Nacional de Vigilancia y Alerta de Desastres ha emitido una alerta de alto riesgo por deslizamientos de tierra en gran parte del estado y en la región metropolitana de Porto Alegre.

A pesar de los esfuerzos de rescate y asistencia, la situación sigue siendo desafiante, con numerosas comunidades afectadas por la falta de servicios básicos como energía y agua. Los daños estimados en Rio Grande do Sul ascienden a 18.839 millones de reales (aproximadamente 3.700 millones de dólares).

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha anunciado un paquete de ayudas de 50.000 millones de reales (aproximadamente 9.800 millones de dólares) para el estado, destinado a proporcionar créditos y medidas de asistencia directa.

A medida que los temporales vuelven a la región con fuerza, se espera que las condiciones empeoren en las próximas horas, con fuertes lluvias, vientos y bajas temperaturas que podrían extenderse hasta el martes. La situación sigue siendo crítica en muchas áreas, con comunidades enteras afectadas y miles de personas desplazadas en busca de refugio y ayuda.