Un equipo liderado por el bioquímico y doctor en biotecnología Lucas Manuel Martínez Álvarez, investigador adjunto del Conicet y del Instituto Antártico Argentino (IAA), ha iniciado un proyecto pionero en las bases antárticas argentinas: el primer mapeo ambiental para la detección y biorremediación de derrames de hidrocarburos en suelos australes.
Martínez Álvarez, en el marco de la Campaña Antártica de Verano (CAV), explicó que «la biorremediación es un proceso biológico que funciona desde hace mucho tiempo. Hay un principio de la ciencia que dice: ‘Nada es infalible a ser degradado por microorganismos’”.
El proyecto, que se originó en la ciencia básica en 1990 bajo la dirección de Walter Mac Cormack, actual director del IAA, ha arrojado resultados positivos en Base Carlini. Además, recibió financiamiento del ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para su expansión a todas las bases argentinas.

Martínez Álvarez, junto a su colega Agustín Cuparo, viajan a bordo del buque ARA Almirante Irízar con el objetivo de desembarcar en todas las bases antárticas posibles. Su meta es aprovechar el potencial del suelo y la naturaleza para abordar la problemática de la contaminación por hidrocarburos, común en bases que obtienen energía a partir de derivados del petróleo.
El investigador destacó las limitaciones para utilizar fuentes de energía alternativas en la Antártida, como la energía solar y eólica, debido a los desafíos climáticos y logísticos. En este contexto, la biorremediación se presenta como una solución eficiente y de bajo costo en comparación con otros métodos.
El proyecto, adjudicado en la convocatoria ImpaCT.AR, busca realizar un relevamiento ambiental en todas las bases antárticas argentinas y llevar a cabo procesos de biorremediación. La primera fase consiste en la toma de muestras para identificar lugares con mayor contaminación, mientras que la segunda fase implica la implementación de biopilas en esos sitios.
Martínez Álvarez subrayó que alcanzar el 100% de remediación es imposible y que este tema es objeto de discusión en las reuniones consultivas del Tratado Antártico. La investigación se lleva a cabo en colaboración con Australia, un país que realiza procesos similares en sus bases antárticas.
Con el mapeo ambiental, el equipo pretende establecer prioridades para detectar posibles derrames y mejorar los procesos de manejo de combustible en las bases antárticas. El proyecto no solo contribuirá a la preservación del medio ambiente en la región, sino que también fortalecerá la posición soberana de Argentina en las reuniones del Tratado Antártico.
