Ushuaia se suma a la lista de distritos argentinos que prohíben las redes de comunicaciones 5G, convirtiéndose en el quinto en hacerlo. La medida, adoptada mediante la ordenanza 6317, desató un intenso debate sobre la seguridad de esta tecnología tanto para la salud humana como para el medio ambiente.

La quinta generación de comunicación inalámbrica, que experimentó un salto significativo en velocidad y volumen de intercambio de datos, ha generado preocupaciones a nivel mundial. La preponderancia de empresas chinas en su desarrollo, como Huawei y ZTE, ha llevado a sospechas de espionaje en algunos países, mientras que en el ámbito aeronáutico se plantea el riesgo de interferencia con los instrumentos de navegación.

La ordenanza de Ushuaia establece la ciudad como «zona libre de radiaciones» provenientes de la tecnología 5G y tecnologías subsiguientes, prohibiéndolas hasta que estudios científicos demuestren su total inocuidad. La falta de estudios categóricos en Argentina sobre la inocuidad de las radiaciones de las telecomunicaciones celulares a largo plazo se menciona como argumento principal.

La agrupación Ciudadanos Organizados para Regular las Telecomunicaciones (Corte) impulsó la ordenanza, instando a la realización de estudios avalados por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Internacional Sobre los Efectos Biológicos de los Campos Electromagnéticos (ICBE-EMF).

A pesar de la ausencia de evidencia empírica concluyente sobre los posibles riesgos para la salud, el municipio de Ushuaia busca precautelar la seguridad de sus ciudadanos. Expertos, como Martín Gendler, sugieren cautela al respecto, destacando la importancia de realizar estudios en Argentina para evaluar de manera efectiva cualquier impacto en la salud.

Mientras tanto, el despliegue de las redes 5G en Argentina continúa, liderado por empresas como Telecom, Claro y Movistar, que tienen previsto invertir alrededor de US$1.000 millones cada una en la implementación de esta tecnología.

El debate en Ushuaia podría abrir una oportunidad para aclarar las dudas sobre los posibles riesgos asociados con el 5G y enfocar la atención en la necesidad de estudios exhaustivos antes de su implementación.