La Conferencia de las Partes sobre cambio climático, COP28, celebrada en Dubai, cerró hoy con un acuerdo sin precedentes al reconocer la necesidad de una «transición» para dejar atrás los combustibles fósiles, principales responsables del calentamiento global. Esta medida fue recibida con entusiasmo por los países desarrollados, mientras que algunas naciones en desarrollo expresaron preocupaciones sobre la insuficiencia de las acciones propuestas.

En un hecho histórico, la declaración final de la COP28 abordó directamente la cuestión de los combustibles fósiles, marcando un cambio significativo en comparación con las anteriores conferencias. A lo largo de casi 30 años de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), esta es la primera vez que se mencionan explícitamente los hidrocarburos en el texto final.

El anfitrión de la conferencia, Emiratos Árabes Unidos (EAU), séptimo productor mundial de petróleo, generó incertidumbre sobre la inclusión de los combustibles fósiles en el acuerdo, dada su dependencia significativa de los ingresos derivados de la exportación de petróleo. El presidente de la COP28 y ministro de Industria emiratí, Sultan Ahmed al Jaber, quien también preside la compañía nacional de petróleo, Adnoc, aseguró que la decisión es «histórica para acelerar la acción climática».

El texto final del acuerdo, alcanzado después de una prórroga debido a desacuerdos sobre un borrador inicial, hace un llamado a una «transición» para abandonar los combustibles fósiles con el objetivo de lograr la neutralidad de carbono en 2050.

El secretario de ONU Clima, Simon Stiell, considera que este resultado marca «el principio del fin» de las energías no renovables. Sin embargo, subrayó que este acuerdo es un «piso» y no un «techo», instando a los gobiernos y empresas a convertir estos compromisos en acciones tangibles sin demora.

El presidente estadounidense, Joe Biden, calificó el acuerdo como «histórico» y destacó la necesidad de seguir trabajando para alcanzar el objetivo de 1,5 grados establecido en el Acuerdo de París de 2015. John Kerry, enviado presidencial de Estados Unidos para el clima, también elogió el acuerdo y alentó a los delegados a sentirse satisfechos con la declaración final de la cumbre.

China, por su parte, instó a los países desarrollados a liderar la transición energética y proporcionar apoyo financiero a las naciones en desarrollo sin demora.

A pesar de las celebraciones, las naciones en desarrollo expresaron voces divergentes, destacando que el acuerdo favorece la explotación desmedida de los recursos naturales y no proporciona el equilibrio necesario para fortalecer la acción global.

La COP28 también logró, de manera inesperada, la creación del Fondo para Pérdidas y Daños, destinado a compensar a las naciones más vulnerables a los efectos del cambio climático. Este fondo será financiado principalmente por los países industrializados, responsables históricos del daño ambiental.