La doctora Adriana Gulisano, jefa del departamento de Ciencias de la Atmósfera del Instituto Antártico Argentino (IAA) y destacada miembro del Grupo de Acción de Igualdad, Diversidad e Inclusión (EDI) del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR), ha reportado una disminución en la generación de ozono sobre la Antártida en la presente primavera austral. Este fenómeno contribuye al adelgazamiento de la capa de ozono, vital para proteger a la Tierra de las radiaciones ultravioletas nocivas del sol.

Gulisano, quien también es docente en la Universidad de Buenos Aires, explicó que el ozono se está destruyendo y reconstruyendo constantemente. Sin embargo, en esta estación, la cantidad de ozono es inferior a la de otros períodos. Aclaró además que el término «agujero de la capa de ozono» es inexacto; se trata más bien de un adelgazamiento de esta capa.

La especialista enfatizó que la dinámica de este adelgazamiento varía entre los hemisferios norte y sur. Los clorofluorocarbonos emitidos por industrias en el hemisferio norte afectan significativamente la formación de ozono en el polo sur. Para el estudio de este fenómeno, Argentina colabora con instituciones de España, Italia y la República Checa.

El IAA y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) realizan mediciones en bases argentinas como Belgrano II, San Martín y Marambio. Estas investigaciones son cruciales durante la primavera, cuando se altera el vórtice polar y se mezclan gases que afectan la reconstrucción del ozono.

Gulisano destacó que, aunque se han logrado avances significativos gracias al Protocolo de Montreal de 1987, aún persiste un desequilibrio en las tasas de destrucción y formación de ozono. Advirtió que, incluso si se detuvieran completamente las emisiones de gases dañinos, la capa de ozono podría no recuperarse completamente hasta el año 2050.