El 46,3% de los hogares en Argentina utilizan gas de garrafa o en tubo para sus necesidades de cocina, una cifra que destaca la dependencia creciente de este método de abastecimiento energético y lo coloca como la segunda fuente principal después del gas natural por red, según informó la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (Cegla) basándose en los datos del Censo Nacional de 2022.

El gas en garrafa es especialmente predominante en once provincias argentinas, donde supera el 50% del total de hogares abastecidos. En Corrientes, Chaco, Misiones, Formosa y La Rioja, esta cifra sobrepasa incluso el 80%.

Pedro Cascales, presidente de Cegla, enfatizó la importancia del Gas Licuado de Petróleo (GLP) envasado en Argentina y la necesidad de que el próximo gobierno ajuste los precios para facilitar inversiones y garantizar la calidad y seguridad del servicio.

El uso del GLP para cocinar se distribuye de la siguiente manera: el gas en red lidera con 22.167.790 habitantes (48,59% del total), seguido por el gas en garrafa con 20.034.720 personas (43,92%). Otros métodos de cocción incluyen electricidad, gas en tubo o a granel, leña o carbón, y otros combustibles no especificados.

Las provincias con la mayor proporción de uso de gas de garrafa incluyen Corrientes, Chaco, Misiones, Formosa, La Rioja y Catamarca. Entre las provincias donde el gas en garrafa es la opción mayoritaria, también se encuentran Entre Ríos, Santiago del Estero, Jujuy, Tucumán y Santa Fe. Provincias como Buenos Aires, Córdoba, San Juan y Salta presentan una menor incidencia en el uso de gas en garrafa, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), La Pampa, Tierra del Fuego y Santa Cruz registran las cifras más bajas.