El Gobierno de Argentina ha rechazado enfáticamente la anunciada visita del Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, James Cleverly, a las Islas Malvinas, considerándola una «provocación innecesaria». Esta visita del funcionario británico tiene como objetivo expresar el respaldo del Reino Unido a la autoproclamada «autodeterminación» de los habitantes del archipiélago, que ha sido motivo de disputa territorial entre Argentina y Gran Bretaña desde 1833.
La condena por parte del Gobierno argentino fue comunicada por el Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Guillermo Carmona, quien expresó su rechazo en las redes sociales. Carmona anunció que la visita de Cleverly será respondida con «formales protestas diplomáticas y el debido repudio». Además, hizo hincapié en la necesidad de que el Reino Unido retome las negociaciones por la soberanía de las Islas, conforme a las numerosas resoluciones de las Naciones Unidas al respecto.
En su mensaje en la red social, Carmona destacó la propuesta del Canciller argentino, Santiago Cafiero, de entablar un diálogo sobre una nueva agenda centrada en la cuestión de la soberanía y en consonancia con el derecho internacional. Sin embargo, Cleverly optó por seguir adelante con su visita, lo que Carmona calificó como un desafío al derecho internacional y una provocación innecesaria.
El Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, James Cleverly, anunció su visita a las Islas Malvinas durante una recepción en la Conferencia del Partido Conservador, donde afirmó su compromiso con el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Argumentó que el pueblo de las islas ha dejado claro que requiere un gobierno conservador para garantizar su seguridad tanto a nivel local como global.
Esta visita, de materializarse, será la primera de un ministro del gabinete británico a las Islas Malvinas desde 2016. El presidente argentino, Alberto Fernández, reivindicó la soberanía argentina sobre las Malvinas ante la Asamblea General de la ONU hace algunas semanas, subrayando que las islas han estado «ocupadas ilegalmente desde hace casi dos siglos» por el Reino Unido. El conflicto territorial sigue siendo un tema sensible y pendiente en la agenda diplomática entre ambos países.
