Las autoridades marroquíes, junto con equipos de rescate, han intensificado sus operaciones en las localidades de montaña afectadas por un sismo de magnitud 7 que azotó la región del Alto Atlas al suroeste de Marrakech.
El desastre, que ocurrió el pasado viernes, ha cobrado la vida de más de 2,900 personas y dejado a 5,530 heridos, mientras las esperanzas de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días.
La magnitud de la tragedia ha llevado a Marruecos a aceptar la ayuda internacional de países como España, Reino Unido, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, quienes han proporcionado equipos especializados de búsqueda y rescate.
La Cruz Roja también ha hecho un llamado urgente para reunir más de 100 millones de dólares destinados a abordar las necesidades críticas en áreas como la salud, agua, saneamiento e higiene. Este llamado se produce después de que se desbloqueara un fondo de emergencia inicial.
El sismo ha causado graves daños en las viviendas de los pueblos de montaña, muchos de los cuales son de difícil acceso. En respuesta, el ejército marroquí ha establecido hospitales de campaña en zonas remotas para brindar atención médica a los heridos. Los afectados, como Fátima Oumalloul, de 59 años, claman por un lugar digno para vivir después de perder sus hogares en el terremoto.
La magnitud del terremoto fue evaluada en 7 según el centro marroquí para la investigación científica y técnica y en 6.8 según los servicios geológicos estadounidenses.
