En una noche llena de tensión en Avellaneda, Boca Juniors selló su pase a las semifinales de la Copa Libertadores tras vencer a Racing Club por 4 a 1 en una dramática definición por penales.

El arquero Sergio Romero emergió como el héroe al detener dos tiros cruciales, desempatando el marcador global de 0-0 después del partido de ida en La Bombonera.

Boca, a pesar de no lograr la victoria en ninguno de los cuatro partidos de play-offs, avanzó a las semifinales, donde se enfrentará a Palmeiras de Brasil a finales de septiembre. Racing, por su parte, salió con determinación desde el principio del partido, en un cambio radical con respecto a su actuación en el partido de ida.

Con el dominio del mediocampo y una estrategia audaz, Racing controló gran parte del juego en el primer tiempo, mientras que Boca optó por una táctica más defensiva. A medida que avanzaba el partido, Boca recuperó su confianza y niveló el control del mediocampo, aunque el juego se volvió impreciso y reñido en momentos.

Racing tuvo la primera oportunidad clara de gol con un disparo de Aníbal Moreno, pero Sergio Romero realizó una destacada intervención. A pesar de algunos momentos de presión de Racing, Boca se mantuvo sólido en defensa y no logró generar peligro en el ataque, en contraste con su actuación en casa.

El segundo tiempo comenzó con Boca mostrando más iniciativa y posesión en campo contrario. Sin embargo, el juego careció de brillo en términos de generación de oportunidades de gol.

Boca tuvo su mejor oportunidad con un disparo desde fuera del área de Lucas Janson que rozó el palo izquierdo. A medida que avanzaba el tiempo, Boca ganó el control del mediocampo, aunque no logró crear oportunidades claras de gol.

El cansancio se hizo evidente hacia el final del partido, y ambos equipos lucharon por mantener la intensidad. Finalmente, el partido terminó empatado sin goles, lo que llevó a una emocionante tanda de penales.

En la definición por penales, Sergio Romero, quien admitió sentirse «feliz y triste a la vez» debido a su simpatía por Racing, se destacó al detener los tiros de Gonzalo Piovi y Leonardo Sigali, asegurando la clasificación de Boca a las semifinales de la Copa Libertadores después de tres años.