Un oficial de la Policía de Tierra del Fuego fue detenido, mientras que su pareja, también miembro de la misma fuerza, está prófuga.

Ambos están acusados de orquestar una serie de estafas que afectaron a más de 70 personas, generando pérdidas estimadas en 40 millones de pesos. Utilizaron comisarías de Río Grande como centro de operaciones para sus actividades fraudulentas, según informaron fuentes judiciales.

El presunto líder de la organización es el oficial Walter Nieva, quien además es abogado de la institución policial y actualmente está evadiendo a la justicia. Su pareja, la oficial Rocío Godoy, fue detenida y acusada de ser cómplice de las maniobras. Sin embargo, en su comparecencia ante el juez de Instrucción 2 de Río Grande, Raúl Sahade, se negó a prestar declaración indagatoria.

El fiscal mayor de la ciudad, Martín Bramatti, explicó que Nieva logró ganarse la confianza de numerosas personas, incluso comisarios de la propia Policía, para que le entregaran dinero en efectivo y mediante transferencias bancarias. Prometía inversiones bursátiles con altos rendimientos. Bramatti detalló que la condición de abogado y policía de Nieva, sumada a la formalización de los contratos en las comisarías, contribuyó a su éxito en las estafas.

En algunos casos, Nieva devolvió el dinero con ganancias para dar credibilidad a sus operaciones. Esto generó una cadena de confianza que atrajo a más víctimas. Hasta ahora, se han registrado 40 denuncias, y se espera que este número aumente a 70, gracias a un grupo de WhatsApp donde los perjudicados se están organizando.

El juez Sahade ordenó allanamientos en el estudio jurídico de Nieva, su domicilio y una casa en Tolhuin. También emitió una orden de detención para Nieva, quien se presume que está fuera de la provincia. Los investigadores están rastreando pistas sobre su paradero.

El fiscal confirmó que algunas operaciones se realizaban dentro de las comisarías, y los involucrados recibían pagarés firmados por Nieva. Bramatti descartó la implicación de la fuerza policial en su conjunto.

Las sumas defraudadas variaron, llegando hasta 2 millones de pesos y dólares en efectivo. Llama la atención que tanto dinero se moviera por transferencias sin levantar sospechas en el banco del acusado.

Hasta el momento, las autoridades de la Policía y el Ministerio de Justicia y Seguridad no han comentado sobre el caso.