El gobierno nacional dispone clausurar el Presidio de Ushuaia
Este día, el gobierno de Juan Domingo Perón dispone la clausura del Presidio de Ushuaia; cuyas instalaciones dieron lugar a una base de la Armada y, tiempo después, al Museo Marítimo.
Por sus celdas, durante medio siglo, pasaron los criminales más renombrados, perseguidos políticos y sociales, y todo tipo de personajes que tuvieron que someterse a un régimen atroz de tortura y despotismo.
Fue diseñada con el doble propósito de propender al poblamiento de Tierra del Fuego y generar condiciones para la recuperación de los condenados. Pero no cumplió con esos loables objetivos, salvo el primero de ellos pero de una manera indirecta, al contribuir al desarrollo de la ciudad. Muchas veces aprovechando la mano de obra barata que proveía el presidio.
“El programa de una colonia penal se planteó desde un principio, con la idea de que los penados una vez cumplida su condena y con el beneficio del otorgamiento de solares para su asentamiento, trasladen a sus familias y constituyeran la base poblacional de la frontera austral argentina. Los cambios operados en las decisiones del gobierno nacional para la concreción del proyecto lo convirtieron en el establecimiento de un presidio que intentaba responder a las necesidades penitenciarias de los grandes núcleos urbanos, lo que hizo perder por completo el objetivo inicial de la colonia” (Silvana Mabel Cecarelli. El penal fueguino).
Construir tu propia cárcel
Su construcción comenzó en 1902, utilizando en parte la piedra de la isla. El edificio fue erigido por algunos de los que sufrirían el encierro. Una vez inaugurado, supo generar pánico entre los condenados.
Las penurias comenzaban con los grilletes de acero que limitaban los movimientos y despellejaban los tobillos. Con el tortuoso viaje en las sucias bodegas de los barcos y con el humillante ingreso al presidio, el suplicio recién comenzaba.
El alojamiento de los internos se desenvolvía en cubículos de dos metros cuadrados, con una pequeña ventana sin vidrios. No se respetaba el precepto constitucional que las cárceles debían “ser sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas”.
Las denuncias de arbitrariedades y perversiones cometidas por las autoridades ocuparon páginas enteras de los diarios de la época. Cuando se conoció la decisión oficial de clausurarlo, significó un enorme alivio a la conciencia democrática de la sociedad argentina.
