Se espera un nuevo aumento en el precio de la nafta y el gasoil, que rondaría al menos el 5%, luego del fin de semana largo de Pascuas. Este incremento se debe a una actualización del Impuesto a los Combustibles líquidos, según el cronograma establecido por el Gobierno, junto con el deslizamiento mensual del dólar oficial y el objetivo de alcanzar precios internacionales. Este aumento impactará en los surtidores y, aunque se estima un aumento del 5%, no se descartan subas adicionales.

El Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) estuvo congelado desde mediados de 2021 hasta febrero pasado, cuando comenzó a aplicarse una serie de incrementos trimestrales en base a la inflación de 2021 y 2022. El primer aumento se registró en marzo, y se espera que los aumentos mensuales continúen al menos hasta junio.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la cuota del ICL que se aplicará a partir del próximo mes corresponden a un monto fijo que elevará el tributo en un 35%, pasando de $89 a $132 por litro. Este aumento se traduciría en un incremento del 3.7% en Córdoba y del 4.3% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para la nafta súper de YPF.

Además del impuesto, se espera que se sume el impacto del deslizamiento del tipo de cambio oficial, que mensualmente afecta los costos del sector por estar dolarizados. Las petroleras podrían buscar subas adicionales para alcanzar el objetivo de precios internacionales, aunque el Ministerio de Economía ha pedido avanzar más lentamente en este proceso para mostrar una desaceleración de la inflación.

En este contexto, YPF, que lidera el mercado local de combustibles, prevé que todavía falta un aumento de entre el 8% y el 10% en los precios de la nafta y el gasoil en surtidores para alcanzar la paridad de importación. Este aumento se suma a los incrementos registrados en los últimos meses, que han generado una migración de la demanda hacia segmentos más económicos.

El consumo de combustibles se ha desplomado desde diciembre, alcanzando en febrero su nivel más bajo desde julio de 2021, según datos de la Secretaría de Energía. Las ventas han mostrado una caída tanto en comparación con el mismo período del año anterior como respecto al mes anterior, reflejando el impacto de los aumentos en el comportamiento del mercado.

El panorama indica un escenario desafiante para los consumidores y un desafío para las autoridades para mantener la estabilidad económica en el sector de los combustibles.