Mientras se deliberan las modificaciones a la Ley Ómnibus, es fundamental para el Gobierno que el mercado cambiario recupere cierta estabilidad, tras los significativos incrementos experimentados en lo que va de enero.
En el inicio del año, la presión del dólar superó las expectativas del equipo económico, así como de bancos y analistas. El contado con liquidación cerró la semana en máximos históricos, superando los $1.300 y acumulando un incremento del 47% desde el mínimo alcanzado a fines del 2023. Tanto el dólar MEP como el libre también finalizaron por encima de los 1.200, ubicándose un escalón por debajo.
El aumento de la brecha cambiaria ha alejado la posibilidad de una unificación pronta del dólar. Se atribuye este incremento, que roza el 50% entre el CCL y el dólar oficial, a múltiples factores. Entre ellos, se destaca la persistente tasa de interés en terreno fuertemente negativo en términos reales, donde los bancos ofrecen una tasa del 110% anual mientras la inflación supera el 210%.
La desaparición de incentivos para permanecer en pesos, debido al ajuste del tipo de cambio a principios de 2024, ha llevado a que aquellos que invirtieron en plazo fijo o bonos ajustados en pesos sufran pérdidas considerables. Dolarizarse se ha convertido en la única opción viable y rentable para los ahorradores.
Aunque la subida del dólar genera preocupación, dentro del equipo económico se confía en la capacidad para controlar el aumento de la brecha cambiaria. Consideran que cualquier medida que contribuya a reducir la incertidumbre será beneficiosa, apuntando a mejorar las expectativas de los inversores. El reciente acuerdo con el FMI y los desembolsos comprometidos son vistos como pasos positivos en este sentido.
La intensa semana incluirá la discusión del proyecto de ley ómnibus en la Cámara de Diputados, siendo crucial para la gestión del nuevo gobierno. Sin embargo, el resultado desde el punto de vista fiscal será determinante, ya que cumplir con la promesa de equilibrio en las cuentas públicas es esencial para mantener la confianza de los mercados e inversores.
La participación de Milei en el Foro Económico Mundial de Davos generó impacto, aunque la utilidad práctica de sus palabras en términos de atraer inversiones aún es incierta. La semana se perfila como un desafío para mantener el apoyo popular obtenido en la segunda vuelta, demostrando que hay una salida viable y que el sacrificio vale la pena.
Las expectativas se centran en los próximos meses, esperando buenas noticias a medida que el plan fiscal muestre resultados más consistentes. La desaceleración de la inflación en febrero es anticipada, buscando retornar a tasas más estables en torno al 12% mensual. Aunque no hay plazo para la salida del cepo cambiario, la entrada de dólares por la cosecha podría allanar el camino para aliviar las restricciones.
El aumento de la brecha cambiaria y el temor a una nueva devaluación del dólar oficial plantean desafíos, pero se espera que cualquier ajuste sea más gradual que la megadevaluación de diciembre. El segundo trimestre coincide con el aumento del ingreso de dólares por una cosecha espectacular, lo que podría contribuir a superar las restricciones cambiarias. La capacidad de liderazgo político del nuevo gobierno se pondrá a prueba, especialmente con el paro general programado para esta semana y los diversos obstáculos provenientes de distintos sectores de poder.
